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El Puig y Los Azores, el idilio continúa

Torrijo, un bravo toro de la divisa del valenciano Rafa Azor exhibido por la peña Gent del Bou, agranda la leyenda de la vacada

Fotos: RULLOT

Pasaban unos minutos de las dos de la madrugada del pasado domingo cuando con una estruendosa ovación los aficionados presentes en El Puig despedían a Torrijo que, hermanado con los bueyes, regresaba a los corrales tras protagonizar una embolada de las que se recuerdan mucho tiempo. Horas antes, en la tarde del sábado y en su exhibición en puntas, el ejemplar de Los Azores también había derrochado bravura, nobleza y emoción. Toro completo, de los que hacen afición, de los que queda en la retina de los que tuvieron la suerte de verlo y que se suma a la larga lista de ejemplares que Rafa Azor, propietario de la divisa verde y roja, ha lidiado en El Puig desde que debutara ante sus paisanos allá por el mes de mayo de 2010, curiosamente también de la mano de la peña Gent del Bou.

Torrijo, herrado a fuego con el número 6, había nacido, crecido y vivido a cuerpo de rey en las fincas Las Hidalgas y El Gardón, Sierra Norte de Sevilla, la preciosa explotación de ochocientas hectáreas en la que Rafa Azor emprendió su sueño ganadero apenas superada la veintena. Hijo del semental Jabo, de la ilustre familia de los Jaretos y de la vaca Torrija-701, que estos días ha sido separada de su última rastra, era toro de los que ya este invierno enamoraba a todos por sus hechuras y seriedad. Guateles-Sampedro su procedencia. «En cuanto a trapío estaba un punto por encima de lo que suele ser el toro de casa. Era un toro fuerte pero a la vez fino, con la cara perfecta para ser lidiado en una plaza importante», afirma el ganadero Rafa Azor, quien cuestionado acerca de si esperaba que el toro ofreciera tan extraordinario juego, comenta que «por sus reacciones en el campo sí. Tanto en el manejo de los dos últimos años como el mismo día de su embarque, la nobleza que mostró y la manera de ir descolgado siempre me hacían pensar que el toro podía servir. Pero esto de la ganadería es muy difícil, sin ir más lejos hace dos años también en El Puig se lidió un toro número 45, hermano de padre de Torrijo, que fue malo».

«Que salga un toro así, en tu pueblo, en tu casa, que se lo hayas vendido a gente que ha confiado en ti y a la que aprecias, es lo más grande», comenta todavía emocionado Azor, que no pudo desplazarse a El Puig por motivos de trabajo pero que estuvo informado en todo momento por Ramón Gallego, su fiel mayoral, en realidad mucho más que eso, prácticamente un hermano. «A Ramón se le quebraba la voz cuando me contaba lo que estaba haciendo el toro por la noche, todos me dicen que fue muy emocionante y por eso quiero aprovechar para dar las gracias a todos los que se pusieron delante de Torrijo y que se jugaron la vida con un solo motivo, su amor al toro».

No le falta razón al ganadero. Desde la vibrante salida protagonizada por Moreta, pasando por el magisterio de Edu -que volvía a la cara del toro tras una larguísima lesión- o la veteranía de Patón y Curro entre otros muchos, todos se jugaron el tipo en uno de los recintos más complicados de bou al carrer de la provincia y dieron réplica a un toro al que no era fácil pisarle su terreno.

«El recorrido en el que se lidió es un valor añadido para poner en valor al toro, es un indicativo de su bravura, lo fácil para los animales es buscarse un rincón para que nadie les moleste. Otra cosa que me encantó del toro en los videos y fotos que he podido ver es su manera de acometer, el toro nunca derrotaba, empujaba con la testud y todo lo hacía humillado, que es cuando de verdad a los toros les duele embestir porque se emplean», explica.

Torrijo es un renglón más en el gran currículum de Los Azores en los bous al carrer. Velador en el Sant Roc de 2010, Jabo, Farruco y Piraguo en la Comissió de Baix de El Puig, otro Piraguo que en 2011 acaparó los premios de La Vall d'Uixò, Napolitano en Massamagrell, Cañamero de nuevo en Sant Roc. Toros de leyenda que la llevaron a ser una de las ganaderías más deseadas por los aficionados y a la que solo un par de años de crisis -maldita crisis- y un problema con los piensos, detuvieron un par de temporadas. Queda claro que ha vuelto. Este mismo mes, en Almassora, lidiará tres toros en Santa Quiteria los días 21, 24 y 25. Y el que se quede con ganas de más, está a tiempo de pasarse por Las Hidalgas donde quedan dos toros para esta misma temporada sin destino adjudicado, uno de ellos herrado con el número 2 y que es un auténtico espectáculo de seriedad y hechuras.

Dicho esto, Rafa Azor sigue trabajando para el que es su objetivo real, lidiar sus productos en las plazas de toros. Este mismo año lo hará en una novillada sin picadores en El Puerto de Santa María. Será el 6 de agosto. Para 2017 tiene previstas varias novilladas picadas, escalón en el que asegura querer mantenerse «por el contexto de crisis que atraviesa la Fiesta y también con el objetivo de consolidar la ganadería, tiempo habrá para volver a dar el salto a las corridas». Los toros más fuertes de esa camada herrada con el guarismo cuatro quedarán para las calles, para la temporada 2018.

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