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Toros Taru, el sueño pucelano de la bravura

Toros Taru, el sueño pucelano de la bravura

El término vallisoletano de Tudela de Duero alberga la finca Valparaíso, el sueño ganadero de quien un día quiso ser torero: Luis Antonio Rodríguez “El Taru”. En sus casi 200 hectáreas de encinas y alcornoques pastan las cabezas de ganado de sangre Domecq-Núñez, una mezcla que a tantos ganaderos les ha envuelto de éxito y que no podía ser menos en esta ganadería, que anuncia sus reses como Toros Taru.

Luis, junto al hierro de su ganadería que decora la entrada de la finca.
Luis, junto al hierro de su ganadería que decora la entrada de la finca.

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No fue precisamente con este encaste con el que Luis empezó a trepar por el mundo ganadero, sino que su primera apuesta fue el toro de Santa Coloma, adquiriendo una parte de la legendaria ganadería charra de Dionisio Rodríguez. Pero las modas y las exigencias de trapío de los nuevos tiempos, obligaron al ganadero a tirar por otros derroteros. Fue así cuando adquirió el 50% de la ganadería de Tierra Joven (puro Núñez) y añadió vacas y sementales de otros hierros como el de Manuel San Román (Juan Pedro Domecq) y Mª Carmen García (Domecq), obteniendo unos resultados notables por la calidad y profundidad de las embestidas de las reses.

El Taru es un enamorado del toro en el campo y así lo desprende de su discurso apasionado. Las claves de su éxito como ganadero están en una rigurosa selección y en una buena alimentación, no en vano se ve a las vacas fuertes y a los becerros frondosos. En las instalaciones se adivina acierto de hombre estudioso. El embarcadero es pura obra arquitectónica que permite el manejo con facilidad. En los aledaños del mismo, se sitúa una amplia placita de tientas con graderío incluido. Y no pueden faltar los caballos. Luis es un enamorado de la raza equina y su monta campera, segura y eficaz, le facilita las labores en una dehesa tan amplia.

Luis Antonio es conocido en Castilla y León no sólo por su faceta de ganadero, sino que además, es un empresario taurino luchador e innovador que le lleva a organizar encierros, capeas y festejos mayores en más de 70 pueblos de la comunidad. En este aspecto, de Valparaíso salen cada año cientos de reses adquiridas en otras ganaderías y que tienen como origen los festejos populares.

Además de animales con su hierro, que los suele apartar para las corridas de toros, novilladas o festivales, tiene otros de distintos hierros como Astolfi, Antonio Pérez Tabernero, Pío Tabernero, Ramón Flores, El Ramillo o Paloma Sánchez Rico, que tienen como destino las calles de toda Castilla y León además de las de Andalucía o Comunidad Valenciana.

El Taru se bajó del tren siendo novillero con caballos, sin cumplir el sueño que como muchos jóvenes de su época tuvieron. Ahora ha vuelto a tomar otro tren que le lleva despacio pero sin pausa, a ocupar un lugar destacado en la ganadería brava española. Suerte.

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